Esta semana, a pesar de haber estado de vacaciones y por lo tanto tener mucho tiempo libre, las he dedicado a no hacer nada, ni el papo. Siempre he pensado que cuando tienes una semana así es para salir fuera, donde sea, menos quedarte en casa pero mira, sabéis que, no me arrepiento. A veces no hacer nada sienta tan bien.
De hecho en un par de días regreso a trabajar y no me está dando ningún bajón, que tampoco es que me de otras veces, no creo yo mucho en eso de la depre postvacacional y demás zarandajas que se han sacado los psicólogos de la manga para llenar sus consultas.
En estos días me ha dado tiempo a leer las noticias, mucha actualidad y algún artículo que otro sobre otros temas no tan candentes pero para reflexionar. Esta mañana he estado leyendo precisamente uno sobre la esposa de Bernard L. Madoff, que para quien no sepa quien es, es uno de los culpables de la caída de eso de los “mercados financieros” que llevo a la ruina a muchos particulares y a la quiebra a mas de una empresa, vamos un ser muy querido por muchos, para ahogarle. Según cuenta el periodista, la ya no señora de Madoff, puesto que se ha separado, está contando en entrevistas a medios de su país su historia y pide cierta clemencia o compasión puesto que, según dice, ella no sabía nada. La justicia les ha incautado todos los bienes y prácticamente no tiene donde caerse muerta, en el camino de la historia el hijo mayor de la pareja se ha suicidado al no soportar la situación, y la nuera ha escrito un libro poniendo a caer de un burro al empresario, a ella y a todo lo que ha puesto por delante. Vamos un drama. (ver artículo).
Como ocurre con muchos artículos de este tipo y gracias a la interactividad que tiene internet que permite poder dar tu opinión en el acto se ha desatado un aluvión de criticas en contra de esta mujer y de su familia donde prácticamente se pide la cabeza de todos ellos y de alguno mas. Se les ha llamado de todo menos bonito, con mas o menos motivo pero con una saña que asusta. En el mismo periódico digital hay otro artículo sobre el estado actual del ex yerno real, Jaime de Marichalar, afortunadamente para él no está en tan mala situación como la anterior señora pero también tiene su drama personal. Y otra vez se ha generado una polémica, mas gorda si cabe, que ha servido para poner verdes no solo a él sino a toda la familia real, la institución, el gobierno y a la Virgen María que pasaba por allí. Y no quiero hablar ya de cuando el tema es relacionado con política, saltan chispas, por que si solo fuese culpa de Zapatero todo quedaría ahí pero no, entre unos tirando piedras a los otros y estos contra los primeros, se organizan unas batallas dialécticas que me rio yo de los debates del “Sálvame”
La manera de opinar es tan cruel a veces que asusta. Vale que hay libertad para dar tu opinión y expresarte como te de la gana pero ¿Hace falta tanto ensañamiento? ¿Tanta rabia tenemos que hay que soltarla así?. Meteros en cualquier foro de internet sobre casi cualquier tema y veréis de que hablo. No se si esto se produce gracias al anonimato y por lo tanto la libertad de soltar las mayores burradas sin miedo a nada o es por que hay mucho reprimido que no tiene otra manera de descargar su ira, si no puedes discutir con tu pareja, con tu jefe o con el vecino de al lado al menos lo haces virtualmente contra el que toque ese día por internet. En cierta manera me recuerda a los que van al futbol a berrear contra el arbitro, el equipo contrario o propio, al presidente del club o a quien sea con tal de quedarse relajados. Y parece que funciona, va a ser cuestión de probar.
La sociedad está crispada, esto nadie lo pone en duda, hay un mal rollo generalizado que da mucho miedo. Tanta rabia por tantos motivos diferentes pueden hacer que explote un día y las consecuencias son impredecibles. Lo del 15M no deja de ser una válvula de escape pero se está comprobando que no es suficiente. ¿Que pasará mañana? Quien sabe, solo espero que se quede en eso, palabras. Y si sirve para descargar esa ira e irse contentos a la cama pues vale pero a mi me pone de los nervios tanta mala leche.
